jueves 14 de agosto de 2008

Okapis amazónicos

Hace poco CNN informaba sobre una sociedad de 150000 chimpancés descubiertos en el territorio del Congo. Estos primates nunca habían tenido contacto con los humanos. Las imágenes desde el aire mostraban a cientos de ellos en distintas actividades. Luego del descubrimiento lo primero que se hizo fue considerarlos en peligro, lo cual es obvio ahora que el humano sabe de su existencia. Pero así como a nadie se le pasaba por la cabeza que pudiera haber una sociedad de primates tan grande viviendo al margen de la humanidad, pocos reparan en que cotidianamente con el avance humano exterminamos sociedades enteras de especies.

Cuando Europa, luego de haber pasado por América y Asia, dirige su proyecto colonial a África a inicios del siglo XX, las crónicas de los hombres interesados en la flora y en la fauna, dan cuenta de muchas criaturas que luego de la llegada europea desaparecieron. En el American Museum Congo Expedition, se pueden ver las imágenes que los científicos estadounidenses James Chapin y Herbert Lang, captaron cuando acompañaron a los colonizadores. Hay algunas que vale la pena comentar.

Una fila de nativos abrazando colmillos de elefante que superan los dos metros de longitud. Peces que parecen diseñados para la película Wall-E. Okapis (una mixtura de jirafa, cebra y caballo) que se creían extintos pero que hace poco han sido avistados nuevamente. El extinto rinoceronte de dos enormes cuernos. Y quizá la más interesante de todas: la de un leopardo dejándose acariciar la barbilla cual gato engreído por dos nativos; imagen que desmonta el mito sobre la peligrosidad de ciertos animales. Mientras el humano no vaya en pos de utilizarlos, ellos muy rara vez responden atacando.

Esta semana en el Perú han sucedido una serie de levantamientos de sociedades amazónicas en varias regiones. Algunas han llegado a tomar las instalaciones de empresas extractivas buscando impedir que se les siga despojando y contaminando su territorio; el gobierno ha designado al Ministro del Ambiente como mediador. Estoy convencido de que esta actitud coordinada por una serie de sociedades que habitan la selva, es lo mejor que pueden hacer frente al avasallamiento que se sigue consumando. Y aquí no se trata de estabilidad jurídica, atracción de inversiones o respeto a las reglas de juego para empresas que prometieron traer el gas a Lima y no lo han hecho; el propio Ministro Brack ha señalado la prepotencia y carencia de entendimiento de la visión occidental frente a los otros. Los amazónicos rebeldes simplemente defienden su libertad a vivir en sus territorios y en la forma en que lo desean.

Si bien los animales o las plantas no están en la capacidad de organizarse para repeler el ataque del falso desarrollo, lo humanos sí lo pueden y deben hacer. Más aun si consideramos que estos grupos amazónicos u otros que habitan en la jungla o no han sido contactados, son los que guardan en su conocimiento y en sus prácticas la mejor manera de relacionarse con la naturaleza. Antes de presentarlos como salvajes que toman empresas (varias de las que han cambiado las famosas reglas de juego o a las que venimos pagando en los recibos de luz para que acerquen el gas), lo que cabe es frenar el exterminio disfrazado de grado de inversión PBI 9%. El trayecto que Chapin y Lang en África u otros han registrado en paralelo al avance colonizador, es evidencia de una guerra que los animales no saben responder pero que algunas sociedades sí.

Mientras tanto un hecho sigue demostrando la continuidad de las taras colonizadoras. En el reciente programa de Oppenheimer el tema discutido fue el turismo espacial y las normas aeroespaciales aplicables; pero por alguna razón, en cierto momento, el asunto se desvío al régimen legal de propiedad que debía aplicarse en la Luna o en algún planeta cuando lleguemos a él. Es indicativa la desubicación humana. A pesar de haberse observado que las colonizaciones, imponiendo ficciones legales y religiosas terminaron por quebrar o eliminar proyectos sociales y especies enteras, ahora se insiste en aplicar las mismas leyes humanas en la Luna o en X planetas.

Los proyectos coloniales, más allá de la retórica civilizatoria occidental, no han logrado sociedades mejores, sino procesos en los que luego de un aplastamiento se ha tenido que llegar a enfrentamientos bárbaros buscando un reordenamiento. De hecho las conjunciones dadas han producido manifestaciones culturales interesantes, pero siempre desde una imposición sustentada en la ley y en Dios. Los conquistadores nunca dejan de serlo por su propia voluntad, sea hace miles de años o en la actualidad. Ahora el turismo espacial y proyectos espaciales de algunas potencias, avanzadilla de una muy lejana colonización cósmica, siguen pensando como antes trasladar un sistema legal tan deficiente como el humano a los lugares de las nuevas conquistas. Pero como los siglos de colonización no han enseñado mucho y los grandes inversores de hoy se comportan como nuevos colonizadores, los okapis del algún otro planeta será mejor que nos esperen con los cañones bien cargados, para que no les suceda lo mismo que a los habitantes de las selvas en la Tierra.

Alexandro Saco
12 8 2008

viernes 1 de agosto de 2008

Olimpiadas y libertades

Se acercan las olimpiadas y a su vez la contradicción entre el deporte como agente liberador y las libertades sometidas en un país como China. A algunos nos da vueltas la pregunta de si seguir los juegos es hacerle el juego a la política el PC Chino. Quizá sea algo parecido a lo que sucedió con pocos argentinos cuando en 1978 consideraron que seguir el mundial era hacerle el juego a la dictadura, pero luego gritaron cada gol de Kempes. Ante lo vital que se expresa en los deportes y lo lacerante que son las dictaduras, mi opción es seguir las olimpiadas, pero ahondar más en la difusión de las arbitrariedades que el sistema político chino comete día a día.

Seguiré los juegos porque no tengo ninguna duda de que el deporte es un acto liberador y único. A diferencia del arte, acceder a su práctica es menos complicado; a semejanza del arte, la constancia en su práctica lleva a niveles de éxtasis y catarsis. El deporte es un reto a la voluntad; su competencia sea entre dos personas, dos grupos, individual o con la naturaleza, busca ganar, no destruir. A diferencia de la política/guerra que disfrazada la una en la otra finalmente buscan destruir al oponente, el deporte se recrea cada vez que la competencia termina como un nuevo reto en el que no hay trampa que valga más allá de las reglas determinadas.

Si el Estado chino pretende lavarse la cara con los súper estadios y toda la parafernalia que presentará al mundo, se equivoca. Al contrario, durante y luego de las olimpiadas lo que cabe es exigir que vayan aminorando las restricciones informativas, las muertes, los campos de prisioneros, el comercio de órganos de miembros de Falun Dafa, la cárcel perpetua por acceder a internet, las matanzas a campesinos rebeldes, las golpizas y condenas a periodistas, entre otras cosas que China hace frente al silencio oficial porque compra mucho y paga. China refleja una de las caras del totalitarismo del siglo XXI; si bien no es la primera dictadura que se vale del deporte para jalar agua a su molino, sus pretensiones de primera potencia, en un mundo que vive en tiempo real, son incompatibles con el pisoteo a la libertad individual.

Es una paradoja que el gobierno Chino sea el más interesado en exhibir al mundo la competencia, cuando es justamente la competencia en sentido amplio, lo que en China se castiga con la cárcel o con la muerte: la competencia política, informativa, de acceso justo a su mercado interno por sus propios habitantes. Huntington cuenta en Choque de Civilizaciones los entretelones de las frustradas postulaciones de China a sede de los juegos; describe cómo uno a uno los EEUU, incidiendo en las situaciones señaladas, pelearon los votos para impedir que Beijing reciba a los deportistas del mundo. Pero tras décadas el Estado Chino logró su aspiración y hoy la tiene a unos días.

Volviendo al deporte, dichosos aquellos que lo practican día a día, que han hecho de éste su dedicación. Los otros, la mayoría del mundo, debemos conformarnos con verlos en la TV o en los campos, inacabables y elásticos en cada competencia. Todo lo demás, la publicidad, los enromes ingresos, convertirse en figuras públicas, es accesorio para un deportista. Si bien la sociedad de consumo crea iconos de papel, un deportista nunca será recordado por la ropa interior que promociona sino por su empuje en el campo.

Pero como sólo unos cuantos millares competirán en la China represora, a los demás nos queda al menos ejercitar lo corporal, sea en una carrera, con una pelota, con los fierros, los saltos o lo que fuere. O recordar aquellos momentos en los que tocamos por un minuto la gloria que el deporte llega a producir.

La mía fue en junio de 1998, en paralelo al mundial de Francia, en un campeonato inter clubes/barrios que todos los sábados en la mañana se jugaba en la cancha de fútbol del Jockey Club. Era la primera fecha de ese año. Con nuestras camisetas azules y shorts negros, jugaba de marcador de punta derecho. A los siete minutos de juego me despunto luego de un pase desde el círculo central, evado a dos marcadores y desde fuera del área lanzo un tiro que se clava en el arco ante la volada del arquero. Cuando corrí, gritando el gol, alguno de mis compañeros azules jaló de mi camiseta y sentí dos vueltas en trompo antes de caer al verde húmedo, mientras casi todo el equipo se tiraba encima de nosotros: gloria de mañana nublada. El partido finalmente lo perdimos, pero esa es otra historia.

Ahora envidiaré las glorias de Beijing. Seguiré pensando que los países deben construir campos para todos los deportes como acto de política pública, que los colegios deben privilegiar el deporte y dejar de llamarle tontamente educación física. Sentiré que cada gota de sudor o sorbo de agua de una boca sedienta compitiendo es una conexión del humano con el universo. Pero también seguiré jugando a señalar al gobierno y al Estado chino como lo que son, arbitrarios, asesinos y represores de la libertad de los chinos y por ende de los humanos.

Alexandro Saco
1 8 2008



viernes 25 de julio de 2008

Bandera calatax

Un cuerpo desnudo no ofende a la bandera, pero quizá algunas banderas ofendan los cuerpos y la libertad. Laysi se envuelve con la bandera, su cuerpo calienta la tela y sus muslos el escudo; pues que bien. Ante eso, el mismo sujeto que justifica que el Ministerio de Defensa no revele información sobre la masacre de ciento veinte peruanos a manos del ejército, autoriza una denuncia a la modelo. El denunciado debería ser Antero, ya que cuando dice que lo de Putis es un asunto judicial y se abstiene de exigir revelaciones a sus subordinados, lo que hace es ocultar posibles datos que incidirían en el juicio.

Si la bandera es un símbolo de la vida de un país, el cuerpo es la unidad que alberga esa vida en los millones de humanos que conforman el país. Emprenderla contra un cuerpo desnudo que se conjuga con la bandera es negarlo, es alejar las señas de un país de las personas que lo conforman. En lugar de observar toda la vitalidad que un símbolo puede tener en esta o en alguna otra circunstancia, los inquisidores posmodernos lanzan la legalidad castradora. Es más, que bueno sería que la bandera sea usada como sábana para que la tela acoja el calor y el deseo de los cuerpos peruanos cada noche, y que más hombres o mujeres desnudos se envuelvan en sus colores.

Se señala que el asunto de la denuncia sería un psicosocial con el ánimo de distraer temas pendientes de la agenda nacional; puede que en cierta medida sí. Pero a pesar de eso, es evidente que existe un conservadurismo inamovible en las elites del país; hablan de globalización de la economía, pero las expresiones de libertad como ésta o hace unos meses los dibujos de Quijano, son vistas con temor y usando a procuradores para interponer denuncias ridículas.

Hace unas semanas en Alemania se inauguraba un museo sobre la historia de ese país. Hubo toda una discusión alrededor de si se debía o no incorporar en las secuencias históricas presentadas la imagen de cera de Hitler. Los responsables del museo optaron por lo que quizá fue lo más acertado; colocar la imagen de Hitler, pero en su ocaso, abatido en el escritorio de su bunker, a pocos días de la derrota final. Pese a ello, hubo un alemán que no soportó la historia, y optó por decapitar la figura de cera de Hitler, como si con eso se pudiera anular siquiera un minuto de nazismo.

Lo que quiero decir acercando el caso del museo, es que a través del uso de los símbolos o de la identificación de hechos, existe una dinámica que va más allá de lo que algunos quisieran opacar. Esa dinámica es atacada con el veto a hechos o medidas contra personas. La bandera utilizada por una modelo o por jóvenes lavándola frente a Palacio de Gobierno, tiene una utilidad que no niega su significado, sino que lo refuerza. La imagen de cera de Hitler o de algún otro personaje histórico, más allá de sus responsabilidades, confronta a las sociedades con su pasado y servirá para superarlo o mejorarlo.

Es un error sostener el patriotismo como elemento necesario para el desarrollo social y acompañarlo de todo ese discurso hoy de moda, sobre el gran país que es el Perú y cosas así. Si bien es cierto que los elementos que identifican a un país son hasta cierto punto necesarios, éstos no deben servir para limitar campos de acción y de pensamiento. Nuevamente el contraste entre libertades económicas, que en el caso peruano son medias libertades, y la libertad individual, se refleja en el cuerpo de Laysi que entibia la bandera.

Como decía al inicio, las ofensas al país no vienen de modelos o artistas, sino de los anteros o de una serie de personas que opacan la libertad, impiden revelar hechos de nuestra historia reciente o encaramados en un centralismo mental inacabable siguen maquillando la realidad. Mientras los que dicen defender la libertad económica y de comercio, callan como siempre cuando la verdadera y radical libertad, la individual, se ve atacada o sometida. Resolver esa contradicción es indispensable para aspirar a realizar las olimpiadas alguna vez. De hecho también los países prósperos conservan grados de moralina parecidos a los nuestros, pero hay momentos clave en los que esa mentalidad debe ser desnudada en el escenario público; para así acostarnos y besarnos sin problema sobre la bandera.

Alexandro Saco
25 7 2008

martes 15 de julio de 2008

Tabaco, y el alcohol?



Toda prohibición es un bumerán.

Hace unos meses El Comercio festejaba en uno de sus titulares algo así: Crece el consumo de Pisco entre los jóvenes peruanos; y en letras pequeñas: Debido a la insuperable calidad de nuestro producto. Hagamos el cambio introduciendo otra droga en lugar del alcohol: Crece el consumo de marihuana entre los jóvenes peruanos; y en letras pequeñas: Debido a la insuperable calidad de la hierba nacional. Esta es una constatación de la forma inadecuada en la que se trata a las drogas en el país y en el mundo.

En buena hora que se haya reglamentado la ley sobre el consumo de tabaco, delimitando su uso y estableciendo una serie de prohibiciones, porque es obvio que éste afecta la salud. Pero si en realidad estamos tratando de combatir los riesgos del uso de drogas, ahora toca ir sobre la principal y normalizada: el alcohol. Necesitamos un reglamento sobre el consumo del alcohol, igual de drástico que el del tabaco, ya que el daño producido por la bebida es mayor socialmente al que produce el tabaco. El alcohol si bien no contamina al que está al lado del bebedor, sí genera inestabilidad emocional en la familia que alberga un alcohólico, sea éste social o patológico.

Así como fumar un cigarrillo de vez en cuando es inofensivo, beber un trago también lo es. El problema es que la mayoría de veces no se trata de un trago, sino de varios vasos de bebida que llevan a ir perdiendo la ecuanimidad; mientras con el tabaco el proceso es distinto y más individual. El alcohol irradia peligro, porque el que conduce un vehículo, participa de una reunión o llega a casa con el alcohol encima, no es él mismo, sino, a veces, una proyección degradada de su ser.

En mala hora el alcohol ha sido adoptado como el benjamín en la familia de las drogas. Se expende en todo lugar. A nadie se le ocurriría prohibir su ingesta en dependencias oficiales como embajadas o ministerios, ni multar a funcionarios o empresarios que se pasen de copas en una recepción, y menos prohibir su publicidad en la TV o en la prensa escrita. Existe una apología al alcohol, que sólo es criticada cuando la cerveza usa el cuerpo de la mujer para su aburrida publicidad. El whisky, el pisco, el ron, el vino, el gin, el tequila, la cerveza, el vodka, son un encanto, ¿no los ven?, tan bonitos ellos. Si queremos avanzar en dilucidar las consecuencias y normar el consumo, cabría lo mismo para todas estas sustancias.

Se trata de un asunto de libertades. Si bien las drogas deben tener ciertas regulaciones, éstas no deben caer en lo ridículo como prohibir que se pueda fumar en los jardines de una universidad en la que se dicta un postgrado. Es mejor alejarnos de las sombras de los cedros que repiten su letanía de que el consumo de drogas crece y no proponen nada razonable para cambiarlo. Ese cambio pasa por desmitificar las drogas e impulsar su normalización o legalización. Mientras más prohibición, más poder tendrán los delincuentes narcotraficantes, que como hoy en México, han desatado una guerra civil. Toda prohibición es un bumerán, mientras que más información ejercita el criterio.

El problema de las adicciones no pasa por la sustancia, sino por la personalidad. La droga no es el problema, el problema es la personalidad de determinado ser humano que lo lleva al enganche. Y claro, no se trata de alentar su consumo. Como se hace con las restricciones al tabaco, si habría coherencia, deberían trasladarse a las bebidas alcohólicas. Tengo la impresión de que el alcohol mata a más gente en el mundo y destruye más lazos sociales que el tabaco, porque su consumo es más extendido.

Luego queda discutir serenamente sobre las adicciones, sobre la normalización y la legalización. Enterrar los discursos sobre la monstruosidad de las drogas para entender nuevamente, como las antiguas civilizaciones lo hacían, que las drogas no son malas en sí, sino que la cultura moderna las convierte en límites. Las drogas no están destruyendo al mundo ni a la juventud. El mundo genera hábitos, costumbres, tradiciones. El tabaco y el alcohol y todos sus primos ricos y pobres, son parte de esa creación; concentrase en unas para restringir y en otras para expandir, no es lo más indicado que se puede hacer.

Alexandro Saco
14 7 2008

miércoles 25 de junio de 2008

Resistencias o terrorismo


A propósito del artículo de Gustavo Gorriti: Guerrilleros o terroristas

Para combatir lo que se define como terrorismo, hay que hacer varios deslindes, algunos semánticos, otros políticos y otros que describan el accionar de los que participan en un conflicto. Gustavo Gorriti en su artículo Guerrilleros y terroristas de Caretas 2032 contribuye a este debate necesario. Una de las consideraciones clave es la que señala que una guerrilla no deja de serlo por cometer actos terroristas, y añade que la guerrilla es un método de guerra y el terrorismo otro. Aunque el sentido común vea en la guerrilla algo romántico y en el terrorismo algo mountruoso, de lo que se trata es de que estas descripciones no anulen la capacidad de analizar los hechos que las generan; más aun ahora que la palabra terrorismo es usada sin el menor cuidado.

Varios pensadores interpretan que la utilización global y local que se da al uso de la palabra, es ya parte del paisaje informativo e ideológico y que justamente hay que desprenderse de esa corriente para clarificar la discusión. Es más, Gorriti señala sobre el caso de los rebeldes rusos del Narodnaya Volya del siglo XIX lo siguiente: la opción a favor del terror se tomó por razones antes morales que prácticas. Tema que abre toda una posibilidad de interpretaciones para los movimientos y actos que hoy son catalogados a priori y únicamente como terroristas.

Señala Gorriti sobre el uso político que se le da a la descripción como guerrilla o como terrorismo de ciertas acciones: El problema es que este tipo de banderías semánticas mezcla y confunde la descripción con el exorcismo, empaña la capacidad de describir, de discriminar, analizar, y en consecuencia, comprender, y termina involuntariamente – al remplazar descripción por propaganda – jugando a favor de aquello que proclama combatir. Traslademos este párrafo absolutamente claro a otras realidades y veamos si estamos preparados para el debate.

Primero vayamos al caso de Hamas y su guerra con el Estado de Israel. Este caso es paradigmático en el uso de la palabra terrorismo y de cómo se presenta a una de las partes al mundo. Así como se puede ser guerrilla y cometer actos de terror, en el caso de Hamas podemos hablar de una resistencia que desde el punto de vista no islamista comete actos terroristas. Por eso calificarlo sólo como terrorista impide ahondar en las causas y posibles soluciones entre Hamas e Israel. Hamas no deja de ser un movimiento básicamente de resistencia así cometa actos de terror; su origen y su historia explican mejor esa afirmación.

Avancemos algo más. Hamas señala que los actos de terrorismo provienen del Estado de Israel, y no le falta razón si es que aceptamos la definición de terrorismo normalizada: actos violentos que producen terror, no discriminan a civiles y son usados con fines políticos. Es obvio que una contabilidad somera del conflicto palestino israelí y de las condiciones de Gaza y Cisjordania, hacen ver que el Estado israelí comete actos de terrorismo, debido a que indiscriminadamente afecta la psicología, vida y salud de civiles palestinos. Eso sin analizar otras situaciones que en las proporciones de las acciones, control, expansión y condiciones de la ocupación se aprecian nítidamente.

Así como se afirma que un movimiento puede se guerrillero y a la vez terrorista, también podemos afirmar que varios estados en el mundo pueden buscar una supuesta seguridad pero a la vez valerse del terror. Y eso lleva a preguntarnos si así como una guerrilla que aplica el terror no deja de ser guerrilla, ¿un Estado o una democracia que aplica el terror deja o no de ser democracia? La respuesta no es clara y casos hay varios. El de EEUU en Irak o Afganistán es evidente. El sentido común señala que EEUU es una democracia, y mantiene fundamentos de ésta que la revitalizan. Pero apelando a la noción de seguridad, tan inflada en el último cuarto del siglo XX y en los inicios de este, riega por los territorios que ocupa actos de terror indiscutible. Los reportes de masacres en Afganistán e Irak demuestran eso, y las excusas sostenidas para relativizarlos son pueriles.

Es urgente hablar sobre terrorismo, guerrilla, resistencia y terrorismo desde el Estado, justamente para, como dice Gorriti, comprendiendo bien lo que un problema representa, tener las mejores posibilidades de resolverlo. Estos problemas semánticos y su utilización política no son temas únicamente peruanos, latinoamericanos o africanos, involucran a estados y gobiernos clave en el derrotero del mundo. Si es que en realidad estamos preparados para ahondar en el asunto, dejando de lado lo que no sea objetivo, tendremos la oportunidad de desmontar al terrorismo, no sólo como acción, sino como concepto en sí mismo, ya que hoy es un arma para la lucha ideológica, política y energética que se está produciendo el mundo.

Alexandro Saco
22 6 2008

jueves 19 de junio de 2008

Moquegua responde la violencia


Las madres que deciden matar a sus hijos en la mayoría de los casos lo hacen envenenando la leche que les hacen tomar. Los hombres que deciden matar a mujeres por celos, lo hacen generalmente con puñaladas en el bajo vientre*. Cada cierto tiempo distintos pueblos del Perú deciden tomar carreteras, agredir a la policía, desconocer la arbitraria legalidad. Estas formas extremas de actuar son el dialogo final al que algunos humanos o grupos llegan en determinadas circunstancias. Antes que poner el grito en el cielo como si los demás no fuéramos violentos, lo necesario es interpretar las violencias.

En las rebeliones de los pueblos hay una violencia que precede a sus reacciones. Una violencia que hoy principalmente emana del Estado, del gobierno, de muchos medios de comunicación. Los moqueguanos venían reclamando por el tema del canon desde hace meses, como otros pueblos lo hicieron y hacen por distintos temas ante el silencio centralista. El gobierno simula ser víctima de una manera repudiable, cuando es al menos co-responsable de lo sucedido. García habla de juzgar a los culpables de los desmanes del mismo modo que a los que se levantaron en Andahuaylas por que no se puede aceptar la impunidad. Perfecto, comencemos por juzgar los muertos que el presidente tiene en el ropero.

Frente a la violencia incrustada en el discurso político y económico todos callan, con lo que la normalizan. Frente a la violencia última forma de dialogo de los que su voz pretende ser anulada, todos se horrorizan. Y es que las violencias no se pueden anular, son expresión de una situación que no se frena con los 229 soles ni con las lap top reveladoras. El gobierno afirma que ha logrado acuerdos que garantizan la paz social, pero ni por asomo reformará las normas que son el origen de la disputa.

En lo de Moquegua nunca se rompió el diálogo, éste se transformó en silencio desde la centralidad y grito desde el sur que derivó en acciones en relación al dinero que producen las minas. El tema del canon es sólo un resorte para lo sucedido. La ilegitimidad de la perspectiva gubernativa es el caldo de cultivo, es inconsistente y se escuda en los lugares comunes del autoritarismo anti reformista. Tanto así que ciertos sectores cuestionan y pretenden retrotraer el proceso de descentralización, porque algunos gobernantes regionales tienen mucha capacidad de decisión. ¿No es esa la demostración de la incapacidad del centralismo para transformarse?

Otros aspectos desnudados en estas manifestaciones sociales son la autoridad y la legalidad. En relación a la legalidad es evidente que está mal estructurada, pero no sólo en el caso del canon, sino en mucho de la política económica y de la apuesta para llevar al país al desarrollo. El escudo es calificar a las reformas como desestabilizadoras, cuando la estabilidad impermeable es la fuente clave del desorden. Asimismo se ha exagerado el asunto de la rendición del general y de sus tropas, cómo si hubiese podido hacer algo distinto frente a quince mil protestantes. Que un grupo social doblegue a un contingente uniformado es un símbolo de cómo las cosas andan en el país de las olimpíadas.

La estabilidad no es cuestión ni de derechas ni de izquierdas, es asunto de reconocer que no se ha hecho mucho desde el poder por variar el leguaje en el que nos desenvolvemos. Pretender anular las violencias desde un discurso cínico o sólo identificarlas con la protesta social y las acciones desesperadas hoy de Moquegua mañana de Pisco, es alimentar las condiciones para seguir dialogando en violencias. Alva Castro no existe. Lo que se requiere es mirar al país desde una nueva política, que se atreva a poner en la balanza los actos de todos los involucrados en los conflictos y no cargar el peso sobre la protesta.

El análisis de los hechos sociales se ha encorsetado en los límites de lo correcto. No sólo es el discurso que define a las violencias como ininterpetables y así las alimenta, sino que muchos que buscan ser oposición al gobierno no se permiten ir un paso más allá y repiten el blablabla. El paso más allá es analizar las violencias y reconocerlas como dialogo extremo, porque éstas dicen mucho.

Es triste pero no hemos hecho mucho por abandonar las violencias a pesar de que la guerra interna tuvo como triunfador al Estado. Ese triunfo por el que miles de peruanos murieron, fue secuestrado por una forma de ver el país que desde su desprecio a la oposición y a los planteamientos alternativos, ha llegado a ser hoy la principal fuente de enfrentamientos. Y no me vengan con el cuento de que estoy alentando la violencia cuando lo que hago es rastrear su vigencia.

* Datos del seguimiento de homicidios y asesinatos publicados en los peridotos, producidos en el cono norte de Lima, comentado por el antropólogo Jaris Mujica.

Alexandro Saco
18 6 2008

lunes 16 de junio de 2008

Perú virtual lap top

Cuando la verdad nace de una lap top y los que protestan son los culpables de todo

Con los mismos pretextos de siempre y como en todas las épocas en las que debiéramos aprovechar nuestros potenciales, el país está siendo conducido en sentido contrario a las libertades y al desarrollo social. A no ser que aceptemos que la libertad es el veto hacia ciertos temas, el desarrollo sólo la gran inversión y que la gente protesta en Moquegua porque Humala es el culpable. Pero como eso sólo lo sostienen el gobierno, la extrema derecha y los medios aliados o ingenuos, es necesario ponernos en contexto y para eso algunos casos sirven.

Mientras en el mundo debido a la crisis alimentaría, se trabaja en el sentido de fortalecer a las comunidades dedicadas a la agricultura para acercarse a una autonomía alimentaria, en nuestro país se apunta a lo contrario. Una serie de ideólogos sostienen que lo que cabe es despoblar los andes y la amazonía, alegan una serie de razones y aprueban medidas legales para eso. Obviamente con la costa no se hacen problemas porque la mayor parte de lo que se produce ahí no es para alimentar a los pobres 229.5 soles, sino para exportar. Así, encima de tener más de la mitad del territorio lotizado para mineras y petroleras, los fundamentalistas de mercado van a por más.

Otro botón que en buena hora se está destapando. Mientras la ONU busca establecer una normatividad vinculante para corresponsabilizar a las empresas que fabrican semillas transgénicas, por los posibles daños a la salud y al ambiente que éstas pueden causar, clave en el caso peruano por la vulnerabilidad de nuestros ecosistemas, el Ministerio de Agricultura infiltra en la delegación peruana que nos representó en la última reunión sobre la materia, a un agente de MONSANTO y compañía. Resultado, el Perú y otro país impiden que se logre una legislación internacional sobre el tema. Dato, García recibió a MONSANTO hace poco en una reunión en Palacio.

Constructoras. Apresuradamente se ha dispuesto la venta de inmuebles del Estado en todo Lima (muchos de los cuales deberían ser parte del patrimonio cultural). El Ministerio de Educación ha vendido su sede en San Borja (una de las zonas más cotizadas de la ciudad) pero decide construir su nueva sede en el mismo distrito. Lo imperdonable del caso es que lo haría sobre un colegio del Estado en el que se educan más de dos mil niños, que los propios padres han construido. ¿No es terrible echar de sus aulas a unos niños para beneficiar a una constructora? Mientras tanto el Estado reparte millones de libros con la foto de García cual Mao.

Sobre Ayacucho, ya es claro que las tropas estadounidenses no venían sólo a hacer pozos de agua. El diario La Jornada de México y el Canal N de Lima, han divulgado fotografías en las que estas tropas desarrollan actividades en el VRAE, valle que es una zona de guerra contra los remanentes senderistas, que más que nada son agentes del narcotráfico. Y como los peruanos somos parte de la lucha cósmica contra el terrorismo, El Comercio señala en primera plana que en la lap top de Raúl Reyes se dice que el MRTA reiniciará la lucha armada en el país. Claro, si es lap dios quien habla, cómo vamos a dudar de su verdad. Y el Director de la Policía Nacional sale en los medios a sembrar miedo con esa información, cuando su policía en complicidad con un Alcalde cínico encerraron a cuatro jóvenes acusándolos de lo peor porque sus rostros no aparentaban ser de Miraflores.

Estas cosas que suceden no son casualidades. Es la normalización de una mentalidad represiva, que no acepta el pensamiento distinto, que ve en la oposición terroristas, en los cholos delincuentes, en los pobres andinos brutos culpables de su miseria. La principal fuente de violencia hoy viene desde el presidente, pasando por sus ministros, congresistas y perros de presa en la prensa. Todo lo que vaya en contra del fundamentalismo de mercado y de las estructuras legales y mentales que lo sostienen es un peligro. El mundo va en un sentido, con todas las dificultades que existen, pero el Perú desde la ultraderecha que se ha apoderado ilegítimamente del poder va en contra de la historia.

La libertad de comercio, de mercado o económica como se entiende desde el poder en el Perú se ha distorsionado. Opera manipulando la realidad y tiene terroristas mediáticos a su servicio; la violencia con la que el gobierno y sus agentes se defienden es la prueba de su debilidad. La libertad implica el debate y que no existan temas vetados sean económicos o políticos. Cuando el tabú se instaura siempre encontrará un pretexto como la reactivación del terrorismo o la huida de los capitales. El reto es construir sobre la base de la discusión, ya que la ideología gobernante hoy no puede sostener seriamente que es el camino al desarrollo. Los 229.5 soles y la creación de la verdad desde una lap top son la evidencia de su debilidad argumentativa.

Alexandro Saco
15 6 2007

martes 10 de junio de 2008

Obama in out

Las primeras elecciones planetarias han llegado

Obama es lo más cercano que existe para que EEUU aminore el abierto unilateralismo internacional, el fundamentalismo racial y religioso interno, la brecha social que no ha parado de crecer en la última década, la posición que ha puesto en segundo plano el cambio climático. El antiamericanismo alimentado por Bush será otro lastre que deberá afrontar si supera la guerra electoral que se le viene. Si bien Obama es parte de una tradición política, la posibilidad cierta de que sea presidente invocando superar la división en los EEUU y su recurso a la esperanza, movilizarán a las fuerzas que atisben perder influencia y poder.

En lo interno, EEUU decidirá entre una jerarquía política que siempre ha llevado al poder a hombres blancos, y la posibilidad de ligar el máximo cargo a una raíz africana viva. La sola imagen de su abuela Sara Obama, al lado de sus gallinas, cerdos, perros, bajo árboles, en algún pueblo de Kenia con su casa de adobe detrás y Barack a su lado, es significativa. Obama representa ese puente de EEUU no con su raíz europea, sino con la negra y todo lo demás que eso significa. La posibilidad de un asesinato es latente, y en ella se conjugan prejuicios raciales e intereses económicos; intereses que ya en su campaña financiada mayoritariamente por ciudadanos se deben sentir afectados. Obama en la Casa Blanca es un impulso que sin ser un cambio instantáneo, es lo más profundo que EEUU hoy puede afrontar en su imaginario colectivo.

En el campo internacional, en su discurso ante la AIPAC, Obama no ha podido superar los lugares comunes de la visión de los EEUU hacia el mundo. Sobre Medio Oriente puso por delante la protección a su aliado Israel apelando a la débil noción de seguridad, y fustigó a Irán y Siria. Aunque luego en una entrevista a la CNN colocó matices en relación al conflicto palestino israelí, y señaló para los otros casos el dialogo sin condiciones como necesario antes que las bombas. Si bien no llega a calificar a Castro, Morales o Chávez como lo hace McCain, es obvio que no existirá una ruptura con la visión hegemónica de EEUU para el mundo.

Irak es la diferencia entre Obama y McCain. Si bien Obama señala con cuidado la necesidad del retiro inmediato y apela a la responsabilidad de los iraquíes en temas clave de su nación, sí expresa abiertamente el error de haber ido a la guerra y permanecer ahí. Mientras tanto, es una enorme ironía de la historia que los que opten por McCain pongan en manos de alguien que participó en Vietnam, la otra gran vergüenza militar de los EEUU: la conducción de una guerra que el republicano alude puede durar bíblicamente cien años. Ese es un punto definitivo entre los dos candidatos. No sólo los separan dos generaciones, sino que esa distancia marca también una forma de relacionarse con el mundo. McCain es la continuidad de la guerra, Obama desde el inicio votó en contra de ésta.

Luego de la oscuridad de Bush y su llegada ilegitima a la Casa Blanca, seguida de un 11S no aclarado que permitió a lo más sucio de la política de los EEUU llevar el petróleo a límites nunca antes vistos y así enriquecerse, creando para ello la ficción de que Irak representaba un peligro para el mundo, hoy hay motivo para la esperanza. Los estadounidenses deberán afrontar la más sucia de las campañas presidenciales, en la que hasta se dirá que Obama es un agente del terrorismo islámico y el racismo estará presente. A pesar de eso la esperanza es justificada por la forma en que Obama ha despertado a la tribu, y porque ante el miedo que se regará los ciudadanos deberán decidir superarlo.

Lo más interesante es que la decisión de la sociedad estadounidense hoy como nunca tendrá repercusión en todo el planeta. La pugna entre Obama y McCain es la primera elección que los no estadounidenses asumiremos como nuestra. Y es que es evidente que el extremismo que sepultó a Kennedy y Luther King, y que se hunde en las llamas de la intolerancia en un país en el que el Ku Kux Klan es legal, puede ser revertido significativamente desde los votos. La elección del cuatro de noviembre no es un tema de los EEUU, es un tema de todos. La globalización permite eso porque así algunos pretendan que es sólo comercial y económica, es antes que nada política. Las primeras elecciones planetarias han comenzado y nos pertenecen a todos.

Alexandro Saco
8 6 2008